EPÍLOGO


El texto que aquí finaliza fue terminado a principios de 1999 y, desde entonces, nada ha sido modificado.

Las cosas hoy, en Septiembre del 2003, son muy diferentes a como eran cuatro años atrás, y ello queda puesto de manifiesto en el capítulo correspondiente a la Era Postindustrial: la percepción de la década de los 90 hoy es muy diferente a como era mientras la década acontecía.

No me cansaré de repetir que, a pesar de todas las durísimas críticas que en su momento recibió "El fin de la historia" y que forzaron al mismo Francis Fukuyama a matizar y retroceder en varias de sus opiniones, esta obra ha sido fundamental.

Lo que se dice en "El fin de la historia" no es cierto como sentencia inamovible, pero el mensaje de la obra si lo es: a finales de los 80 del pasado siglo empezó a finalizar una historia y otra comenzó a fraguarse; y en eso estamos.

Las nuevas tecnologías -no sólo Internet- están contribuyendo a generar un nuevo escenario en el que los humanos estamos empezando a movernos de otra manera, lo que está dando lugar a nuevas relaciones sociales, económicas, políticas y humanas que pueden observarse en la incertidumbre que envuelve a la práctica totalidad de las acciones que se toman a cualquier nivel de decisión.

Este texto, fundamentalmente el correspondiente a la Era Postindustrial será revisado y actualizado, de hecho ya estoy en ello, pero quería que pudiese leerse tal y como en 1999 lo escribí.

Nos encontramos en un momento realmente capital que está iniciando una situación -otra historia- que nunca ante se había dado; valga un ejemplo: hoy es posible que la productividad por unidad de factor de producción crezca y que el Producto Interior Bruto del lugar en el que la productividad está aumentado descienda. Algo así es completamente nuevo y algo así tiene consecuencias, entre ellas, que el futuro deje de ser el regreso del pasado.


Santiago Niño Becerra
Septiembre 2003



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2003